City Tours

Tenemos dos opciones para realizar un tour por la ciudad.
La primera consiste en contar con los servicios de un chofer-guía, y la segunda en disponer de un conductor acompañado por un guía profesional.

El chofer-guía representa un excelente equilibrio entre conductor y guía. Nuestros choferes cuentan con un sólido conocimiento de Barcelona y pueden proporcionar información cultural e histórica muy interesante. Además, les dejarán lo más cerca posible de la mayoría de los lugares que deseen visitar, evitando así caminatas innecesarias.

Por otro lado, el guía profesional posee un conocimiento profundo de Barcelona y Cataluña, especialmente desde una perspectiva histórica y cultural. Asimismo, puede acompañarles dentro de los sitios que deseen visitar. Esta opción permite que tanto el conductor como el guía se concentren plenamente en sus respectivas funciones. En este caso, el coste adicional dependerá del guía profesional elegido.

En FELIX DRIVERS, ustedes pueden decidir dónde comenzar y finalizar el recorrido. Si llegan a Barcelona en crucero, podemos recogerles directamente en la terminal y dejarles en el mismo lugar al finalizar la visita. Proponemos un itinerario orientativo, aunque el recorrido puede adaptarse completamente a sus preferencias, e incluso improvisarse durante la visita.

Además, podemos encargarnos de reservar entradas para cualquier atracción o realizar reservas en restaurantes, para que su experiencia sea aún más cómoda y personalizada.

Antonio Gaudí

Antonio Gaudí i Cornet es considerado el arquitecto más emblemático del modernismo catalán, y su nombre es inseparable de la ciudad de Barcelona. Nacido en Reus (Tarragona) en 1852 en el seno de una familia de caldereros, Gaudí estudió arquitectura en Barcelona. Poco después de graduarse, fue invitado a sustituir a Francesc de Pau Villar i Lozano como arquitecto jefe de la Sagrada Familia. En aquel entonces, Gaudí llevaba una vida de dandi y no era particularmente religioso. Inicialmente rechazó el encargo, pero finalmente lo aceptó. El diseño que propuso guardaba poca semejanza con el de su predecesor, y a Gaudí no le interesaban los plazos ni los presupuestos.

En definitiva, la Sagrada Familia se convirtió en la obra de su vida. A medida que crecía su devoción, invirtió su propia fortuna en el proyecto e incluso buscó donaciones para que la construcción continuara. Durante esos años, también trabajó en otras obras maestras —ahora admiradas y visitadas por mucha gente— como el Parque Güell, la Casa Milà o la Casa Batlló, la mayoría ubicadas en Barcelona. Gaudí falleció en 1926 en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, ​​tras ser atropellado por un tranvía cerca de la Sagrada Familia.

Breve historia de la Sagrada Familia

A finales del siglo XIX, la Revolución Industrial transformaba gran parte de Europa, y España no fue la excepción. Surgió una nueva clase obrera, que trajo consigo movimientos sociales, sindicatos, ideas de izquierda y partidos revolucionarios. En respuesta, surgió un movimiento conservador, liderado por Josep Bocabella, un librero barcelonés.

Bocabella y sus seguidores, conocidos como los Josefinos por su devoción a San José, buscaban reconducir a España hacia los valores religiosos. Creían que la construcción de un gran templo serviría a este propósito. Presentaron su propuesta tanto a las autoridades religiosas como civiles, pero con escaso éxito: tanto la Iglesia como el gobierno tenían otras prioridades. Conscientes de que tendrían que financiar el proyecto ellos mismos, compraron terrenos en el entonces poco urbanizado distrito del Eixample y comenzaron a buscar donaciones privadas.

La construcción comenzó con la fachada noreste, o de la Natividad, y la sección posterior de la iglesia bajo la dirección de Antonio Gaudí. Tras su muerte en 1926, las obras continuaron a pesar de la pérdida de algunos de sus planos durante la Guerra Civil Española. Arquitectos posteriores completaron la fachada de la Pasión y, más tarde, la entrada principal. Hasta la década de 1970, se celebraba anualmente una jornada de recaudación de fondos a nivel nacional para apoyar el proyecto, y el progreso avanzaba al ritmo de las donaciones. Hoy en día, la financiación proviene principalmente de la venta de entradas a los millones de visitantes que recorren la basílica cada año. Materiales modernos como el hormigón armado, el diseño asistido por ordenador y la maquinaria pesada de construcción —como grúas— han acelerado enormemente las obras. Si todo hubiera ocurrido según lo previsto, la Sagrada Familia habría sido terminada en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 provocó retrasos en las obras, aunque esperamos que solo sea cuestión de poco tiempo antes de su finalización.